Él solo quería volar lejos, irse, evadirse, esfumarse, refugiarse en dónde nadie pudiese alcanzarle, dónde sus pensamientos dejasen de hablarle a todas las horas, le abrumaban, invadían su intimidad, se apoderaban de su mente haciéndole creer lo que no era. Controlaban su vida, sus actos, su forma de pensar, era como si se convirtiera en una marioneta, ella manejaba sus hilos haciéndole tambalearse de un lado a otro. No era dueño de su cuerpo.
La mente, qué poderosa es, ella si puede hacer todo lo que desea pero tú no puedes controlarla. Hay momentos en que quisieras “no pensar”, dejar de existir por unos instantes y fugarte a otro mundo, porque no sabes cómo retomar el control de tu vida. No consigues ver la salida…pero la hay, te aseguro que la hay. Tan solo tienes que esperar el momento oportuno, ese instante en que consigues colocar todas las piezas del puzle, en que colocas la última carta del castillo de naipes…si te precipitas lo harás mal y todo se desmoronará, pero si lo haces con sutileza y paciencia obtendrás tu objetivo: la paz interior que buscabas.
Él quisiera tocar el cielo, acariciarlo suavemente, notar entre sus manos la
suavidad y frescura de sus nubes y después el calor ardiente del astro rey. Un contraste placentero que deseaba tener a su alcance. Tal vez solo buscaba estar solo o encontrar algo en que creer, algo verdadero, algo tangible, que pudiera tocar y sentir, algo que le hiciese sentirse vivo, que le diese color, algo que le hiciese morir y luego renacer. Tal vez, lo que necesitaba era amor.
No puedo ofrecerte mucho, le dijo la niña. Solo puedo tenderte una mano, puedes agarrarla o aferrarte a ella si quieres, es fuerte aunque no lo parezca. Juntos podemos caminar haciendo el recorrido un poco más ameno. Seré tu compañera de viaje, ¿quieres? Si quieres puedo contarte mil historias para entretenerte, pero si lo prefieres permaneceré junto a ti sin decir nada con las palabras y todo con la mirada.
Solo quisiera que me sintieses cerca, que supieras que siempre estaré a tu lado. En las nubes, en la tierra o en la aguas del mar, puedes encontrarme donde tú quieras o necesites, solo tienes buscarme.
Ten, he hecho este globo para ti. Está creado con retales de momentos, momentos tuyos y míos. De emociones, de sorpresas, de misterio, de risas, de reflexiones, de cuentos e historias interminables, de conversaciones hasta el amanecer, de sueños compartidos, de ilusiones revividas, de amor y llanto, de tristeza y amistad, todo es necesario para poder creer el uno en el otro. Los buenos momentos te alegran y los malos te curten.
Llora y ríe conmigo. Silencio. Cierra los ojos. Imagina el momento y…vuela conmigo.
Autor del dibujo: Xurxo
Qué magnífico relato! me ha encantado, sobre todo lo del globo
ResponderSuprimirsaludos desde el maestrazgomagico.blogspot.com
RAUL
Nesy...madre mía si tengo yo la foto ideal para ese relato..es la que te dije, pero el dibujo de Xurxo le va cómo anillo al dedo. Precioso, hermoso...cómo solo tu y tus sentimientos saben describir.
ResponderSuprimirbesos loca
Yo tambien quiero un globo como el tuyo. Es precioso este relato.
ResponderSuprimirUn besito
Saludos:
ResponderSuprimirTodo un placer leerte a esta hora, cuando llego cansado y conecto con tu imaginación. Una delicia. Los dibujos...¡qué joyas! Gracias.