Y la vida es eso….un juego de azar, tiro mis dados y siempre salen números bajos, me cuesta avanzar, pero lo hago, pasiño a pasiño, porque sé que si me paro el juego parará y no se reiniciará.
Podría tener mejores números si los trucara, podría avanzar más rápido si quisiera, pero no quiero, prefiero ir así lento, a mi ritmo, porque sé que ese es el mejor camino, es el seguro, con el que disfrutaré cada sorbo de vida. ¿Qué más da si tardo más en llegar a mi meta? Lo importante es llegar.
...y es como una escalera...cada paso que doy cuesta más, pero se que tengo que darlo para poder llegar a mi destino. Hay escalones que son enormes, que parece que mis piernas no los alcanzarán, hay otros que son tan pequeños que los doy de dos en dos, pero hay otros que los veo tan dificiles de dar que necesito una rampa para poder subirlos.
Ya sé que no tengo suerte, nunca la he tenido, pero no me importa, porque no creo en ella; el destino se lo forja uno mismo. TÚ eres el que decide sobre tu vida, TÚ eres el dueño de tus decisiones, de cómo quieres vivirla, TÚ solo TÚ pones tus reglas, ´TÚ decides quien participa en el juego y quién se queda fuera del tablero.
La vida me puso a prueba muchas veces, pero no desisto, soy fuerte, me ha curtido, tengo cicatrices y no las maquillo, las dejo ver, porque forman parte de mi, ellas son las que indican como soy.
Foto: escalera de barco del Museo do Mar de Galicia
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